Lo que debes saber sobre 5 tipos de pieles especiales

 

Tipos de pieles

Clasificación de tipos de pieles especiales.

Sí, ¡hay pieles muy singulares! Conocer sus características es el primer paso para proporcionarles el mejor cuidado que, sus necesidades particulares, requieren para gozar de buena salud.

Tradicionalmente nos hemos habituado a que, tanto en dermatología como en cosmetología, se clasifique la piel de nuestro rostro como: normal, sensible, grasa, mixta o seca (tipos básicos de pieles); sin embargo, la piel, al igual que el resto de órganos del cuerpo es expresión genuina, en primer lugar, de nuestra herencia genética, luego del medio ambiente a cuál la expongamos, de los alimentos que ingerimos y del paso del tiempo.

La influencia de los factores arriba mencionados conlleva a que nuestra piel, a lo largo de la vida, sufra transformaciones y se complique su ubicación dentro de la clasificación básica.

El estudio de las particularidades, propias de esas transformaciones, nos permite ofrecer la siguiente clasificación:

Piel Atópica

 

Tipos de pieles. Piel atópica

La piel atópica es una piel con frecuentes episodios o brotes de inflamación, producto de su predisposición genética a las alergias (atopia, término médico que incluye otros tipos de alergia como la rinitis alérgica y el asma).

Se caracteriza porque la piel normalmente se vuelve seca en extremo, se descama e irrita y durante los brotes, estos síntomas se acentúan y acompañan de una intensa picazón.

Este tipo de piel es más frecuente en los niños, desde los primeros meses hasta, más o menos, los dieciséis años. No obstante, existe un porcentaje de adultos, entre el 2% y el 5% que la padecen.

Las zonas del cuerpo adulto más afectadas por la erupción son: el cuero cabelludo, la cara, el cuello incluyendo la zona del escote, los repliegues de los codos, las manos, la parte posterior de las piernas y los pies.

 

Piel Madura

 

Tipos de pieles. Piel madura

La piel madura refleja los cambios que tienen lugar en los procesos internos a medida que vivimos. Con la edad, agregamos vivencias y nuestra piel es el lienzo que las expone; así, se va ralentizando las actividades que se realizan a nivel celular y que se manifiestan en la estructura y el aspecto general de nuestra piel.

La regeneración celular, actividad fundamental para la renovación de la piel, se hace más lenta, la producción de colágeno, la capacidad de mantenerse hidratada y la elasticidad disminuyen. Se acentúan los daños causados por la radiación solar, la alimentación, el tabaco, el alcohol y la experiencia de vida.

La piel Madura se reconoce por: su poco grosor, se aprecia deshidratada, flácida, áspera y opaca, con arrugas profundas, luce blanquecina o amarillenta y con pigmentación irregular.

 

Piel Acnéica

 

Tipos de pieles. Piel acné

La piel Acnéica este tipo de piel es la expresión extrema de una piel grasa, con exceso de producción de sebo y extremadamente proclive al acné.

Por lo general, este tipo de piel se asocia mayormente a la adolescencia; sin embargo, puede aparecer a cualquier edad y muchos de quienes la padecen no logran superarla del todo.

La piel Acnéica se caracteriza por ser amarillenta, gruesa y llena de granos. Su superficie es tosca, irregular y áspera al tacto, con poros muy abiertos, especialmente en mejillas, nariz y frente.

Piel Irritada: se presenta cuando el clima, el estrés o el roce de algún agente externo deteriora la barrera protectora natural de la piel, dejándola vulnerable a irritantes externos, como bacterias, sustancias nocivas, alergénicos entre otros, que al penetrar en el cuerpo causan inflamación, enrojecimiento, descamación, picazón e hinchazón.

Los síntomas de la piel Irritada pueden aparecer a cualquier edad y en cualquier parte del cuerpo, provocan malestar físico y perturban la cotidianidad.

Ser amiga de tu piel es un excelente hábito. Cuando se irrita, extrema tu amabilidad y sanarás en recompensa.

Piel Reseca

 

Tipos de pieles. Piel reseca

La piel reseca es la expresión extrema de una piel seca. Se caracteriza por ser una piel áspera, con sensación de tirantez, presencia de descamaciones, escozor, ardor y a veces hasta grietas; a menudo se le conoce como «piel de serpiente». La piel reseca es, a su vez, altamente sensible e irritable.

La resequedad es también una consecuencia de la pérdida de capacidad de protección que experimenta la capa natural hidrolipídica de la piel, que como se puede deducir de su nombre, está compuesta, principalmente, por agua y lípidos (sebo).

Al presentarse un desequilibrio de agua y grasas en la capa más externa de la piel, la protección no puede ejecutarse en forma eficaz y se empiezan a manifestar, en diversos grados, los síntomas de la resequedad anteriormente mencionados.

La piel Reseca, a diferencia de la piel deshidratada (condición temporal), es una condición crónica, habitualmente asociada a una disfunción de herencia genética.

Además de la resequedad congénita o innata, también existe la resequedad estimulada por factores externos (climáticos, ambientales), por patologías de la piel (como eccema atópico o psoriasis), por enfermedades generales (afecciones tiroideas, diabéticas y renales), por carencias nutricionales y/o por tratamientos médicos.

Las zonas del rostro con mayor propensión a ser afectadas son: las mejillas, el contorno de los ojos y los labios; la resequedad facial es incómoda y puede acentuar la apariencia de vejez de las personas. En el cuerpo, las áreas más vulnerables son: Las manos, los codos, las rodillas y los pies.

Piel Manchada

 

Tipos de piel manchada

La piel manchada tiene una presencia de áreas oscuras o hiperpigmentadas que tienden a aparecer con mayor énfasis en la cara, en el dorso de las manos, en la parte superior de la espalda y en el escote.

La hiperpigmentación u oscurecimiento de la piel aparece cuando hay un aumento en la producción de melanina. La melanina es un pigmento natural de la piel, responsable del color de la piel, del cabello y de los ojos.

La hiperpigmentación se produce como consecuencia de: excesiva exposición al sol, factores genéticos, edad, desajustes hormonales y lesiones o inflamación cutáneas.

De hecho, los cambios hormonales durante el embarazo son los responsables de la aparición de la «máscara» o «paño del embarazo» (el término médico para esas manchas es cloasma o melasma). Las manchas del embarazo son más frecuentes en mujeres de tez oscura que en mujeres de piel clara.

¿Puedes identificar con mayor precisión tu tipo de piel?…
¡Felicitaciones!

Ahora que sabes más de tu piel y la conoces mejor, hazte su amiga y apórtale el cuidado que le conviene para mantenerla saludable. ¡Tu autoestima lo agradecerá!

Gracias por leernos

¡Hasta la semana que viene!

Biomelisa

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